Japón volvió a encender este miércoles la central nuclear de Kashiwazaki-Kariwa, la más grande del mundo, marcando un hito cargado de polémica al reactivar por primera vez uno de sus reactores desde la catástrofe de Fukushima en 2011, pese a la fuerte oposición ciudadana.
En esta etapa inicial solo uno de los siete reactores volvió a operar, en una puesta en marcha realizada a las 19:02 hora local, según confirmó la empresa Tokyo Electric Power. La central, ubicada en la prefectura de Niigata, había permanecido completamente detenida durante casi 15 años tras el desastre nuclear que sacudió al país.
Aunque el gobernador local autorizó el reinicio el mes pasado, la medida divide profundamente a la población. Una encuesta oficial reveló que seis de cada diez habitantes rechazan la reactivación, temiendo nuevos riesgos en una zona sísmica y marcada por el recuerdo de Fukushima.
Las tensiones se reflejaron en protestas recientes, donde decenas de personas se manifestaron bajo la nieve frente a la planta, cuestionando que la electricidad beneficie principalmente a Tokio mientras el peligro recae sobre las comunidades locales.
La reactivación de Kashiwazaki-Kariwa simboliza el giro energético de Japón en medio de la presión por asegurar suministro eléctrico, pero también reabre heridas aún latentes en un país que no olvida el peor accidente nuclear de su historia.



