El Gobierno de Cuba condenó con firmeza la decisión de Estados Unidos de imponer aranceles a cualquier país que venda o suministre petróleo a la isla, calificando la medida como un “brutal acto de agresión”.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, señaló que la nueva escalada de Washington busca imponer un bloqueo total a los suministros de combustible, lo que podría someter a condiciones de vida extremas a toda la población. Además, acusó a EE.UU. de recurrir al chantaje y la coerción para que otros países apoyen su política de bloqueo, bajo amenaza de arbitrarios aranceles en violación del comercio internacional.
Rodríguez también denunció que la justificación de la medida se basa en “una larga lista de mentiras” que presentan a Cuba como una amenaza, cuando la verdadera influencia dañina en la región es la ejercida por Estados Unidos, que busca someter a las naciones de América, despojarlas de recursos y limitar su soberanía.
La orden ejecutiva firmada por Donald Trump declara que Cuba constituye “una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de EE.UU.”, y permite imponer sanciones a cualquier país que continúe suministrando petróleo a la isla.
Cuba necesita aproximadamente 110.000 barriles de petróleo diarios, de los cuales unos 40.000 provienen de producción nacional y el resto depende de importaciones. Sus principales proveedores históricamente han sido Venezuela, México y Rusia, aunque en los últimos meses la llegada de crudo se ha visto seriamente afectada por presiones internacionales.



