Una madre hondureña y sus dos hijos pequeños, incluyendo una niña de cuatro años nacida en Estados Unidos, permanecieron detenidos durante casi tres semanas en hoteles bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Estados Unidos, mientras se gestionaba su intento de deportación.
La familia fue arrestada tras acudir a una cita con ICE en Manhattan, Nueva York, y trasladada posteriormente a través de varios aeropuertos hasta un hotel en Alexandria, Luisiana, donde pasaron 18 días confinados sin acceso a llamadas ni información clara sobre su situación migratoria. Durante este tiempo, vivieron momentos críticos como Navidad, Año Nuevo y el cumpleaños del niño de ocho años, mientras la madre, Ingrid, no podía comunicarse con su abogada ni obtener datos sobre su caso.
La intervención de un juez federal detuvo temporalmente el proceso de deportación, pero la familia enfrenta un futuro incierto. Ingrid deberá presentarse nuevamente ante ICE, mientras sus hijos muestran signos de angustia y necesitan apoyo emocional constante.
Este caso ha puesto en evidencia el uso de hoteles como centros de detención temporal y la limitada capacidad para alojar a familias migrantes, generando críticas sobre la falta de transparencia y rendición de cuentas de la agencia federal. A pesar de todo, Ingrid asegura que permanecerá junto a sus hijos, confiando en que la situación pueda resolverse: “Tengo miedo, pero tengo fe”, expresó.



