La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, afirmó que el narcotraficante y exdeportista olímpico canadiense Ryan Wedding no fue capturado mediante ninguna acción de fuerzas estadounidenses en territorio mexicano, sino que se entregó de manera voluntaria, desmintiendo versiones que apuntaban a una operación encubierta.
La mandataria recalcó que Wedding se presentó por decisión propia ante la embajada de Estados Unidos, al considerar que su entrega era la mejor opción frente a la persecución que enfrentaba, y subrayó que en México no existen operaciones conjuntas de seguridad con Washington.
Sheinbaum fue enfática al señalar que las agencias estadounidenses conocen y respetan los límites que les impone la Constitución mexicana, aclarando que la cooperación entre ambos países se limita al intercambio de información y no a acciones operativas dentro del país.
Según explicó, el exatleta permaneció oculto en México durante más de una década antes de entregarse, hecho que, aseguró, quedó evidenciado incluso en una publicación realizada por el propio Wedding en redes sociales, donde expresó que buscaba someterse a un proceso justo.
La presidenta también recordó que funcionarios mexicanos y el propio embajador estadounidense negaron la existencia de un operativo bilateral, pese a declaraciones previas desde Estados Unidos que sugerían lo contrario.
Ryan Wedding enfrenta en territorio estadounidense graves cargos por tráfico de cocaína y asesinato, y era considerado uno de los fugitivos más buscados, con una millonaria recompensa por información que condujera a su captura. Las autoridades de ese país lo señalan como líder de una poderosa red internacional dedicada al tráfico de drogas desde Sudamérica hacia Norteamérica, utilizando rutas que atravesaban México.
Las declaraciones de Sheinbaum buscan cerrar cualquier sospecha sobre una posible intromisión extranjera, en un tema especialmente sensible para la soberanía nacional y la relación bilateral con Estados Unidos.



