Delegaciones de Rusia y Ucrania reanudaron las negociaciones trilaterales con la mediación de Estados Unidos en Abu Dabi, en un nuevo intento por destrabar uno de los conflictos más tensos del escenario internacional. Las conversaciones, centradas en asuntos de seguridad, comenzaron la tarde del viernes y continúan desarrollándose en distintos formatos.
Según fuentes cercanas al proceso, el mayor obstáculo sigue siendo la situación en el Donbás. Ambas partes reconocen que la retirada de las tropas ucranianas de esa región es el punto más delicado de la mesa de diálogo. Para Rusia, este paso es fundamental, mientras que Ucrania insiste en garantías de seguridad antes de cualquier movimiento.
Desde Moscú se ha reiterado que no habrá un cese definitivo de las hostilidades hasta que se resuelva el tema territorial. El Kremlin insiste en aplicar la llamada “fórmula consensuada en Anchorage”, surgida de la cumbre celebrada en agosto de 2025 entre los presidentes Vladímir Putin y Donald Trump, que condiciona la paz a la salida voluntaria del ejército ucraniano del Donbás.
El presidente ruso dio luz verde a estas negociaciones tras reunirse con emisarios de la Casa Blanca, mientras que el mandatario ucraniano, Volodímir Zelenski, hizo lo propio luego de sostener un encuentro con Trump en el marco del Foro Económico Mundial de Davos. Zelenski ha reiterado que el fin de la guerra requiere voluntad real de ambas partes y no solo de Ucrania.
La delegación rusa está encabezada por el almirante Ígor Kostiukov, alto mando del Estado Mayor y jefe de la inteligencia militar, e integrada exclusivamente por militares. Por el lado ucraniano participan figuras clave del gobierno y del aparato de seguridad, entre ellos Kirilo Budánov, David Arajamia y Rustem Umérov.
Mientras las conversaciones avanzan con cautela, la atención internacional se mantiene fija en Abu Dabi, donde se juega una nueva carta en la búsqueda de una salida a un conflicto que sigue marcando la agenda global.



