El presidente interino de Perú, José Jerí, afirmó que es víctima de un complot destinado a forzar su renuncia, durante una comparecencia ante una comisión del Congreso que lo investiga por un presunto tráfico de influencias relacionado con una cita privada con un empresario chino. Jerí aseguró que no renunciará, argumentando que admitirlo implicaría reconocer un hecho ilícito que, según él, no ocurrió.
La fiscalía investiga si hubo tráfico de influencias y patrocinio ilegal de intereses, tras la difusión de videos en los que Jerí aparece en encuentros con el empresario Zhihua Yang, incluyendo una reunión nocturna en un restaurante con la cabeza cubierta por una capucha. El mandatario calificó estas acusaciones como parte de una conspiración para desestabilizar al país en plena temporada electoral, aunque por ley no podrá participar en los comicios del 12 de abril.
La oposición, liderada por el legislador Jaime Quito, sostiene que no hay complot, sino indicios de corrupción, y busca impulsar un juicio político de destitución. Bancadas minoritarias de izquierda presentaron un pedido de censura para convocar al Congreso y votar la propuesta. Jerí reiteró que su encuentro fue de carácter privado y fuera de los ambientes oficiales del despacho presidencial, y que su inmunidad le protege de procesos penales hasta después de concluir su mandato en julio.



