El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, aseguró ante el pleno de la Knéset que “ya no hay rehenes en Gaza”, tras confirmarse la recuperación de los restos del último cautivo que permanecía en la Franja, el policía Ron Gvili, en una declaración que marcó un punto de inflexión político y simbólico en medio del conflicto.
Durante su intervención, Netanyahu calificó a Gvili como “un héroe de Israel” y afirmó que la operación para localizar su cuerpo representa el cierre de una misión que el Gobierno había prometido completar. En su discurso, elogió a los mandos y soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel y del Shin Bet por lo que describió como una ejecución “perfecta” de una tarea sagrada para el país.
El primer ministro también agradeció el respaldo de Estados Unidos y destacó el apoyo recibido desde la Casa Blanca, subrayando la cooperación internacional en el desarrollo de las operaciones. En un tono emotivo, se refirió al lazo amarillo que simboliza la exigencia de liberar a los rehenes, señalando que ha llegado el momento de retirarlo porque “los hijos y las hijas han regresado”.
El cuerpo del último rehén fue localizado en un cementerio musulmán de la ciudad de Gaza, en una zona bajo control del Ejército israelí, tras intensas labores de búsqueda con maquinaria pesada. Con esta recuperación, se completa la liberación de los cautivos vivos y la entrega de los restos mortales contemplados en la primera fase del alto el fuego.
Tras el anuncio, la oficina del primer ministro informó que el cruce de Rafah entre Gaza y Egipto será reabierto únicamente para el paso de personas, una vez concluida la operación de recuperación, reforzando la narrativa oficial de cierre de un capítulo que ha marcado profundamente a la sociedad israelí.



