Tegucigalpa- En los potreros de Honduras, el terror tiene nombre: gusano barrenador, una plaga implacable que devora la carne viva de los animales, causando heridas, infecciones y una muerte lenta y dolorosa.
La ganadería está de rodillas, con pérdidas millonarias en carne, leche y peso. Los productores ya no saben qué hacer ante esta amenaza invisible que se esconde en cada rincón.
Lo peor: no es un problema exclusivo de Honduras. Esta plaga se expande como pólvora por toda Centroamérica y México, sin que las autoridades logren frenar su avance.
El campo está en emergencia y la economía rural podría colapsar si no se actúa ¡YA!
“El gusano barrenador no solo mata ganado, está matando el sustento de miles de familias”, advierten



