Un nuevo estudio publicado en Science revela que la genética podría explicar alrededor del 55 % de la esperanza de vida humana, el doble de lo que se estimaba previamente. La investigación, liderada por el Instituto Weizmann de Ciencia (Israel) y basada en datos de gemelos de Dinamarca, Suecia y Estados Unidos, utilizó modelos matemáticos para separar las causas de muerte intrínsecas (genéticas) de las extrínsecas (accidentes, infecciones, etc.).
Anteriormente, estudios con gemelos y análisis genealógicos estimaban que la genética contribuía entre un 6 % y un 25 % a la longevidad. Sin embargo, al excluir las muertes por factores externos, los investigadores encontraron que la influencia genética es mucho mayor, situándola como una fuerza central en el envejecimiento humano.
Los autores del estudio destacan que la cifra del 55 % depende del modelo y de la edad mínima considerada para el análisis, por lo que debe interpretarse como una estimación, no como un hecho definitivo. Aun así, los resultados refuerzan la conexión entre genética y longevidad, alineando la heredabilidad de la esperanza de vida humana con la de otros rasgos fisiológicos complejos y la observada en otras especies.
En conclusión, la genética juega un papel más importante en la duración de la vida de lo que se pensaba, aunque factores ambientales externos siguen siendo determinantes.



