El Gobierno de Groenlandia aseguró que no considera probable una invasión militar estadounidense, pese al interés geoestratégico de Washington en la isla, aunque enfatizó que no puede descartarse ningún escenario. El presidente autonómico Jens-Frederik Nielsen señaló que “no es probable que se use la fuerza militar, pero tampoco se puede excluir”, y destacó la necesidad de estar preparados para todas las posibilidades.
El vicepresidente Múte B. Egede explicó que la isla ha activado un grupo de coordinación con la Policía, el Comando Ártico, municipios y ministerios para enfrentar posibles presiones. Nielsen calificó de “inaceptable” la idea de una anexión y recordó que Groenlandia forma parte de la OTAN, por lo que cualquier escalada tendría consecuencias globales.
En la última semana, varios países europeos enviaron personal militar para reforzar la seguridad de la isla y del Ártico, mientras Estados Unidos respondió con amenazas de aranceles. Los líderes groenlandeses defendieron la colaboración con Dinamarca, la OTAN y la Unión Europea, y condenaron que Washington haya difundido en redes sociales una imagen de Trump clavando la bandera estadounidense en Groenlandia, calificándola de irrespetuosa.
Egede resaltó que la presión estadounidense está afectando emocionalmente a los cerca de 57.000 habitantes de la isla, aumentando la tensión social y política en el territorio.



