La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) de España indicó que las primeras investigaciones sobre el descarrilamiento del tren Iryo, ocurrido el domingo pasado en Adamuz, provincia de Córdoba, apuntan a que una fractura previa del carril podría haber sido la causa del siniestro que dejó 45 muertos.
Según la CIAF, las muescas halladas en las ruedas del tren y la deformación observada en el carril son compatibles con que este estuviera fracturado antes de que el convoy pasara. Además, se detectaron patrones similares en ruedas de tres unidades ferroviarias que habían circulado previamente por la misma vía, lo que refuerza la hipótesis de que la fractura no se produjo durante el descarrilamiento.
En el tren siniestrado, los investigadores identificaron muescas en la banda de rodadura de las ruedas derechas de los coches 2, 3, 4 y 5. La CIAF explicó que la discontinuidad del carril pudo haber hecho que el peso de las ruedas provocara un leve descenso de la sección anterior a la fractura, generando un escalón que impactó contra las llantas y desestabilizó el convoy.
En el lugar del accidente se observó que el carril, tras la rotura, terminó volcado hacia el exterior con marcas de contacto lateral de las ruedas. La comisión aclaró que esta hipótesis deberá confirmarse mediante cálculos y análisis más detallados, y que la determinación de las causas de la rotura permitirá abrir nuevas líneas de investigación sobre el siniestro.



