El presidente Donald Trump confirmó que Estados Unidos ha asumido el control total del crudo transportado en varios buques tanqueros interceptados y vinculados a exportaciones de Venezuela, en una acción que sacude el tablero energético y político regional. La operación, ejecutada por fuerzas militares estadounidenses, incluyó la incautación de siete petroleros cuyos cargamentos, según afirmó el mandatario, ya no podrán ser utilizados para sostener redes ilegales ni estructuras irregulares.
Trump aseguró que el control del petróleo busca cortar de raíz fuentes de financiamiento opacas y someter el flujo del crudo venezolano a una estricta supervisión, bajo el argumento de proteger los intereses estratégicos de Washington. Las incautaciones se concentraron principalmente en el Caribe y afectaron embarcaciones que operaban bajo sanciones o dentro de esquemas clandestinos diseñados para evadir restricciones internacionales.
El mandatario también indicó que parte del petróleo incautado ya está siendo procesado en refinerías estadounidenses y adelantó que se analizan mecanismos para que, en un futuro, una administración venezolana considerada legítima pueda beneficiarse de manera ordenada y transparente de esos recursos energéticos.
La Casa Blanca no ofreció detalles sobre la ubicación actual de los buques ni sobre los volúmenes exactos de crudo transferidos, alegando razones de seguridad operativa, mientras esta ofensiva refuerza la política de máxima presión de la administración Trump sobre el sector petrolero venezolano y eleva la tensión en torno al control de uno de los recursos más codiciados del continente.


