El Gobierno de Cuba reafirmó su «firme posición antiimperialista e inclaudicable» tras las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien aseguró que la isla está «a punto de caer» debido al cese del suministro de petróleo desde Venezuela.
El canciller Bruno Rodríguez señaló que miles de cubanos, especialmente jóvenes, marcharon en La Habana en homenaje al prócer José Martí, mostrando su rechazo a las amenazas externas y reafirmando la independencia política de la isla.
La tensión entre La Habana y Washington ha escalado desde la operación militar del 3 de enero en Venezuela que culminó con la captura de Nicolás Maduro, antiguo aliado de Cuba. Estados Unidos sostiene que el fin del envío de crudo venezolano agravará la crisis económica cubana y podría provocar un cambio de régimen.
Por su parte, Cuba calificó la intervención en Caracas como un «acto de terrorismo», advirtiendo que no tolerará intimidaciones ni amenazas y que no negociará bajo coerción, aunque mantiene la disposición de entablar un diálogo basado en igualdad y respeto.



