Seguidores del expresidente Evo Morales reforzaron de manera significativa su seguridad en el feudo cocalero del Trópico de Cochabamba, ante el temor latente de que pueda ser detenido y extraditado por la agencia antidrogas estadounidense DEA. Fuentes cercanas al dirigente señalaron que la tensión ha escalado, y ahora una guardia campesina ampliada se mantiene en estado de alerta máxima para protegerlo de una posible acción policial mezclada con agentes de la DEA.
El centroderechista gobierno de Rodrigo Paz anunció el retorno de la DEA al país, algo que fue usado por los defensores de Morales como argumento para justificar el miedo a una operación para apresarlo bajo acusaciones que niega, incluyendo un caso de trata de una menor por el cual existe una orden de detención en su contra desde hace más de un año.
El episodio que encendió aún más las alarmas fue el sobrevuelo de un helicóptero con funcionarios de la DEA sobre la región, hecho que puso en sobresalto a los campesinos. Desde entonces, Morales no ha aparecido en público ni en medios, mientras sus seguidores aseguran que se encuentra «a resguardo» por problemas de salud fuera de su base en Lauca Eñe.
Lo que hace semanas era una guardia de aproximadamente 2,000 campesinos, según dirigentes locales, se habría ampliado hasta unos 7,000, reflejando el nivel de preocupación por una posible detención que, aseguran, podría incluir acusaciones de narcotráfico o terrorismo y terminar en una extradición a Estados Unidos.
La situación se enmarca en un contexto regional donde Washington ha intensificado sus acciones contra el crimen transnacional, elevando las tensiones políticas y sociales en Bolivia, uno de los principales productores mundiales de cocaína, según datos de organismos internacionales.



