El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, salió en defensa del agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) que disparó y mató a Renee Good en Mineápolis, asegurando que el oficial “está protegido por inmunidad absoluta” por participar en una operación federal. Vance acusó a la víctima de ser una activista de izquierda y de provocar su propia muerte al intentar atropellar a los agentes con su vehículo.
En una rueda de prensa en la Casa Blanca, Vance cargó contra el gobernador de Minnesota, Tim Walz, al que señaló de “perseguir” al agente y dificultarle la vida por cumplir con su deber. También criticó a los medios, asegurando que los hechos fueron mal representados y tergiversados.
El vicepresidente recordó que el mismo agente había sufrido un accidente hace seis meses, cuando fue arrastrado por un coche y requirió 33 puntos de sutura, para justificar la supuesta “sensibilidad” del oficial ante la situación con Good.
Vance repitió las acusaciones de la Administración de Donald Trump, calificando a Good de “agitadora profesional” y culpándola de provocar su propia tragedia, mientras el alcalde de Mineápolis, Jacob Frey, mantiene que los agentes actuaron de manera injustificada.
La muerte de Good ha encendido nuevas protestas contra ICE en la ciudad, dejando varias detenciones y obligando a las autoridades a declarar estado de emergencia. Las escuelas públicas han suspendido clases por medidas de seguridad, mientras los residentes se mantienen movilizados en las calles reclamando justicia.

