Tegucigalpa, Honduras. Cada año, miles de vehículos declarados “pérdida total” (salvamento) en Estados Unidos ingresan a Honduras para ser reparados y comercializados. Aunque algunas unidades recuperan su operatividad tras una reconstrucción local, muchas otras arrastran daños severos en su estructura, fallas eléctricas o averías en los sistemas de seguridad clave, pero aun así terminan rodando por las carreteras del país.
La combinación de bajos costos de adquisición en subastas norteamericanas y una mano de obra local accesible ha convertido a Honduras en un mercado altamente atractivo para este rubro, posicionando al país entre los cinco principales importadores de autos de salvamento en Centroamérica.
Por ello, detrás del brillo de la pintura fresca y la promesa de un automóvil accesible se esconde una seria amenaza para la seguridad vial. La escasa trazabilidad del historial mecánico de las unidades, sumada a los limitados controles de inspección, eleva los riesgos de accidentes para conductores, pasajeros y peatones.

Categorías
La compra de estos vehículos se realiza a través de portales en línea y en algunos establecimientos en el país norteamericano. Estos sitios web pueden clasificar el estado de los automóviles en cuatro categorías.
- Salvage (salvamento): son unidades declaradas “pérdida total” por aseguradoras en EE. UU. Pero conservan una integridad estructural reparable en muchos casos.
- Junk (chatarra): son autos que sufrieron daños totales tan graves que ya no es seguro ni legal volver a manejarlos.
- Scrap (destrucción): estos son vehículos que sufrieron daños totales y únicamente sirven como chatarra.
- Flood (inundación): automóviles que sufrieron daños graves por agua o una inundación.
De acuerdo con el portal Copart, Honduras es uno de los países que compra un alto volumen de vehículos con título de salvamento. El sitio señala que “muchas personas que buscan un medio de transporte de bajo costo consideran que los vehículos con título de salvamento provenientes de EE. UU. son una opción viable. Ambos países tienen regulaciones menos estrictas sobre qué vehículos pueden transitar por las vías públicas”.
Por su parte, Aduanas Honduras reveló que durante 2026 han ingresado al país 144,815 vehículos importados, la mayoría provenientes de Estados Unidos.
El portal de subastas también incluye a Honduras entre los mercados donde existe una normativa menos restrictiva para la circulación de este tipo de vehículos.

Honduras, paraíso para los carros chocados
El vacío normativo queda expuesto en las propias plataformas internacionales. El gigante de las subastas Copart destaca que Honduras, al igual que Guatemala, opera bajo un marco regulatorio permisivo que permite la circulación de unidades descartadas en el extranjero por su peligrosidad.
Otra razón por la que este negocio es muy popular es el costo de la mano de obra en talleres mecánicos y de enderezado y pintura en Honduras, que es sensiblemente menor que en EE. UU.
Importar un automóvil a Honduras implica múltiples factores de costo que pueden variar según el vehículo, el método de envío y la documentación requerida.

Prohibición
Según el acuerdo 1121-2010, en Honduras queda prohibido el ingreso de las siguientes categorías:
- Un título de vehículo no reparable (Non-Reparable Vehicle Title). Este es un certificado oficial emitido por el Departamento de Vehículos Motorizados (DMV) en Estados Unidos. El documento declara que un auto ha sufrido daños severos o pérdida total, por lo que jamás podrá volver a repararse, registrarse ni circular legalmente por la vía pública.
- Vehículos con certificado de desmantelamiento (Junking Certificate, Junk Title o Junk Receipt). Estos autos poseen un documento legal emitido por el DMV. Este declara oficialmente que un auto ha sido dado de baja de forma permanente para ser destruido, desguazado o vendido como chatarra.
- Vehículos con suplemento de reasignación de título de vehículo de motor (Motor Vehicle Dealer Title Reassignment Supplement). Es un documento oficial de alta seguridad, emitido por el DMV, que permite a los concesionarios de autos (dealers) autorizados transferir legalmente la propiedad de un vehículo a otro comprador o distribuidor cuando no es posible realizar la firma directamente en el título original.
- Carros con Junker Certificate (término usado de forma coloquial para referirse al Junking Certificate, Junk Title o Junk Receipt). Se trata de la misma certificación de desmantelamiento vehicular descrita anteriormente.
- Vehículos con Certificate Part Only (o título marcado como “Parts Only”). Es una certificación legal emitida por el DMV o una compañía de seguros que califica a un vehículo exclusivamente para la extracción y venta de repuestos.
- Vehículos con Assignment of Junking Certificate (Asignación o Traspaso de Certificado de Desmantelamiento). Es la sección formal de un certificado de chatarra (Junking Certificate) donde el dueño actual del documento firma y completa la información necesaria para transferir legalmente la propiedad del vehículo inhabilitado a un tercero.
Costo
Un importador de vehículos, quien decidió no revelar su identidad, explicó a Diario Tiempo que el precio de reparación de un carro que ingresó desde Estados Unidos, sin contar los gastos de ingreso, oscila entre 20 y 35 mil lempiras.
“A veces cuesta encontrar los repuestos y muchos presentan daños por la mala manipulación en el puerto. Entonces, vienen con problemas que no traían desde Estados Unidos”, declaró.
De igual manera, indicó que no existe una restricción al momento de ingresar estos vehículos. “Ingresan inundados, ingresan carros con bolsas de aire reventadas, ingresan la mayoría de carros con daños mecánicos”, agregó.
Por su parte, el mecánico hondureño Mario López declaró a Diario Tiempo que el costo de reparación depende del golpe que tenga el automóvil. Los precios pueden oscilar entre 10 mil y 30 mil lempiras.
Detalló que una afectación en la parte delantera puede llegar a costar alrededor de 18 mil lempiras, aunque en algunos casos el precio puede aumentar.
López también explicó que cuando los golpes son en la parte trasera e implican el cambio de las compuertas, la reparación puede llegar a costar hasta 40 mil lempiras.
“Son carros que los compran en las subastas, que cuestan mil dólares, dependiendo de los años. Mil dólares del embarque de Miami para acá”, recalcó.
La importación de vehículos de salvamento puede ofrecer una alternativa de menor costo en un mercado automotor caro. Pero el precio de compra no refleja necesariamente el costo real de reparación ni el nivel de seguridad de la unidad.
Un vehículo también puede funcionar y, aun así, conservar daños en el chasis, el sistema eléctrico, los airbags, los cinturones de seguridad o los frenos. Por eso, antes de comprar, los consumidores deberían verificar el título original, el historial de daños, las fotografías de la subasta, el número de identificación vehicular y realizar una inspección independiente.
El desafío para las autoridades consiste en garantizar que los vehículos reparados que llegan a las calles cumplan con condiciones mínimas de seguridad y evitar que las categorías prohibidas ingresen al país mediante documentos o clasificaciones incorrectas.


