El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que incentivará y compensará a las petroleras que inviertan en Venezuela, con el objetivo de revitalizar el sector en 18 meses, tras la captura de Nicolás Maduro. Sin embargo, la industria mantiene reservas debido a la incertidumbre política, la falta de claridad en los mecanismos de apoyo y el deterioro de la infraestructura venezolana.
El secretario de Energía, Chris Wright, confirmó que Estados Unidos controlará de manera indefinida las ventas de crudo venezolano y que se mantiene un diálogo activo con las compañías sobre posibles compensaciones. Pese a ello, expertos advierten que serán necesarios miles de millones de dólares y un tiempo prolongado para recuperar la producción, actualmente en 963.000 barriles diarios, muy por debajo de los 3 millones que se alcanzaban en 2008.
El reto principal para las petroleras no son solo los costos, sino también la incertidumbre sobre las reglas en Venezuela y la duración de la administración estadounidense, dado que las políticas pueden cambiar con la elección presidencial de 2028. Además, los antecedentes de expropiaciones y los procesos de arbitraje por hasta 30.000 millones de dólares mantienen a las empresas cautelosas. Trump planea reunirse con empresarios energéticos en la Casa Blanca, quienes han expresado dudas sobre la viabilidad de las inversiones en el país suramericano.

