El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sorprendió al mundo al invitar a su homólogo colombiano, Gustavo Petro, a reunirse en la Casa Blanca luego de mantener su primera llamada telefónica directa en medio de una escalada de tensión diplomática entre ambos países. La conversación, que duró alrededor de una hora, abordó temas delicados como el narcotráfico, los desacuerdos políticos y la situación en Venezuela tras la captura del ex presidente Nicolás Maduro.
Trump calificó la llamada como un “gran honor” y aseguró que espera reunirse con Petro en un futuro cercano, mientras que los preparativos del encuentro están siendo coordinados entre el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y el canciller colombiano.
Días antes, Trump había acusado sin pruebas a Petro de estar vinculado con el narcotráfico e incluso sugirió la posibilidad de una acción militar en Colombia similar a la ejecutada en Venezuela, provocando una ola de protestas en varias ciudades colombianas. Petro, que había preparado un discurso duro en respuesta a las amenazas, decidió suavizar sus declaraciones tras la llamada, defendiendo su trayectoria de más de 20 años luchando contra mafias y políticos ligados al narcotráfico.
La invitación representa un giro inesperado en la relación entre ambos líderes, marcada por confrontaciones anteriores sobre narcotráfico, aranceles y migración, y llega en un momento crítico para la relación bilateral entre Estados Unidos y Colombia, tradicionalmente aliados en seguridad y economía, que atraviesa uno de sus peores momentos en décadas.

