Las autoridades españolas trabajan contrarreloj para esclarecer las causas del brutal accidente entre dos trenes en la provincia de Córdoba, que ha dejado al menos 39 muertos y 152 heridos, 43 de ellos hospitalizados, incluyendo 12 en estado crítico. El siniestro se produjo cuando un tren de la compañía Iryo, que viajaba de Málaga a Madrid con 317 personas a bordo, descarriló sus tres últimos vagones e invadió la vía por la que circulaba un convoy de Renfe con destino a Huelva, provocando que los dos primeros vagones de este último se precipitaran por un terraplén de unos cuatro metros.
El choque ha sido calificado como «raro» por el ministro de Transportes, Óscar Puente, y por el presidente de Iryo, Carlos Bertomeu, al ocurrir en una recta de vía recién renovada y con un tren fabricado en 2022 y revisado apenas días antes del accidente. La peor parte la sufrieron los pasajeros del tren de Renfe, especialmente en los vagones que cayeron por el terraplén. Entre las víctimas fatales se encuentra una familia de Huelva que perdió a cuatro de sus miembros, sobreviviendo únicamente una niña de seis años.
El presidente Pedro Sánchez aseguró que se investigará a fondo para conocer la verdad y que la información será proporcionada con total transparencia. La investigación está a cargo de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), que ya se encuentra en el lugar evaluando el descarrilamiento y la colisión.
Según los primeros informes, los últimos coches del tren Iryo descarrilaron al entrar en la estación de Adamuz, invadiendo la vía del tren Renfe Alvia que circulaba en sentido contrario. Las autoridades descartan que el exceso de velocidad o un error humano hayan sido la causa, apuntando a posibles problemas en la vía o en los trenes.
Este accidente se suma a la lista de los más graves de Europa en lo que va del siglo, recordando el siniestro de 2013 en Santiago de Compostela, que dejó 80 muertos y más de 130 heridos. Como consecuencia, se ha suspendido el servicio ferroviario de alta velocidad entre Madrid y Andalucía, y tanto Renfe como aerolíneas han reforzado sus servicios para atender a los pasajeros afectados.

