Las imágenes que circulan en redes sociales muestran a Tocoa, Colón como una ciudad que parece olvidada: Bancas rotas, fuentes convertidas en criaderos de zancudos, basura acumulada.
¿Y la pregunta es quién tiene la culpa? ¿Una administración municipal que no responde o una ciudadanía que ya se acostumbró a vivir entre el desorden y la suciedad?
La Municipalidad, presidida por el señor Adán Fúnez, tiene la obligación de mantener el orden urbano. Pero también hay que decirlo claro: el problema no se resuelve solo con alcaldes, sino con ciudadanos conscientes. Cuando dejamos que el espacio público se convierta en basurero, el deterioro deja de ser culpa del gobierno y pasa a ser reflejo de nuestra propia dejadez, Pero si lo decimos más claro: «si nosotros seguimos siendo chanchos, Tocoa nunca va a cambiar.”
Como medio de comunicación, nuestro deber es educar. Y educar también significa incomodar. No basta con señalar a los de arriba si desde abajo seguimos ensuciando, destruyendo y callando.
Tocoa no merece esta resignación colectiva. Merece limpieza, orden, civismo y compromiso real. Porque una ciudad no se construye con discursos ni excusas: se construye con ejemplo, respeto y acción.

