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Terror en la infancia: Dos pequeñas rescatadas del abandono y el maltrato en Tegucigalpa

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Tegucigalpa, Honduras. Un caso que ha estremecido a todo el país. Dos hermanitas, de apenas 1 y 3 años, fueron encontradas en condiciones infrahumanas dentro de su vivienda ubicada en la colonia Villa Delmi de la capital. El hecho se volvió viral y causó una profunda indignación nacional tras la difusión de un video donde una de las niñas relataba, con inocencia, que su madre la había quemado con un cuchillo.

Este lamentable episodio pone una vez más sobre la mesa la dura realidad que enfrentan muchos menores en Honduras: el abandono, el maltrato infantil y la falta de protección efectiva por parte del Estado y la comunidad.

Una alerta desesperada de los vecinos

Fueron los vecinos quienes, alarmados por los constantes llantos que provenían del interior de la vivienda, dieron aviso a las autoridades. Algunos residentes intentaron ingresar por la fuerza al inmueble tras percibir el peligro en que se encontraban las niñas. Según relataron, desde hacía varias horas escuchaban los gritos de las pequeñas sin recibir respuesta por parte de algún adulto.

Una vez que la Policía Nacional llegó al lugar, confirmaron los peores temores: las menores se encontraban completamente solas, sin alimentos, sin aseo, y con visibles señales de maltrato físico. La escena era desgarradora. Ambas estaban descalzas, con ropa sucia y rota, y tendidas en el suelo sin colchón ni condiciones mínimas de salubridad. La mayor, de apenas 3 años, tenía marcas de quemaduras en el rostro y manos.

“Dulce me quemó… con un cuchillo”

En uno de los videos grabados por los vecinos que acudieron a auxiliar a las menores, se escucha la estremecedora confesión de la niña mayor, quien, al ser consultada sobre qué le había pasado en la cara, responde con voz tenue pero clara: “Dulce me quemó… con un cuchillo”. Dulce sería el nombre de su madre, una adolescente de apenas 16 años.

Este testimonio, breve pero brutal, encendió las alarmas de las autoridades y motivó la rápida acción de la Unidad Metropolitana de Prevención (UMEP) número 1, que se encargó de rescatar a las niñas y trasladarlas a un centro de protección infantil.

La madre detenida: una menor en conflicto con la ley

La presunta agresora, Dulce (nombre ficticio por tratarse de una menor de edad), fue detenida y puesta a disposición de la justicia juvenil. Según información preliminar, la joven madre habría estado atravesando problemas emocionales, económicos y familiares que, sumados a su inmadurez, la llevaron a descuidar completamente el bienestar de sus hijas.

No obstante, ni la corta edad de la madre ni sus circunstancias personales pueden justificar el nivel de violencia y abandono que sufrieron las niñas. La Fiscalía de la Niñez ya ha iniciado el proceso legal correspondiente y, paralelamente, se ha solicitado una evaluación psicológica de la madre para determinar su grado de responsabilidad penal.

¿Dónde está el sistema de protección infantil?

Este caso ha vuelto a poner en tela de juicio la efectividad del sistema de protección infantil en Honduras. ¿Cómo es posible que dos menores estuvieran en esa situación sin que ninguna autoridad lo supiera? ¿Por qué nadie intervino antes, si los vecinos aseguran que no era la primera vez que escuchaban gritos?

La Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia (DINAF) y el Ministerio Público han emitido comunicados asegurando que se están tomando medidas, pero lo cierto es que muchos casos similares no llegan a la atención pública y terminan en tragedias silenciosas.

Una tragedia que pudo evitarse

Los expertos en derechos humanos y psicología infantil coinciden en que esta situación pudo haberse evitado con una intervención temprana. “Es fundamental que el Estado, junto con las comunidades, fortalezca los mecanismos de denuncia y prevención del maltrato infantil. No podemos esperar a que un video viral nos despierte del letargo”, expresó una psicóloga del área de protección infantil consultada por medios locales.

¿Qué pasará con las niñas ahora?

Las pequeñas han sido trasladadas a un centro de protección especial donde están recibiendo atención médica, psicológica y asistencia social. Según reportes médicos iniciales, se encuentran fuera de peligro, pero necesitarán un proceso largo de recuperación emocional debido al trauma vivido.

Las autoridades de la DINAF han asegurado que se está trabajando en la ubicación de otros familiares que puedan brindarles un entorno seguro. Sin embargo, el proceso será meticuloso y con estrictas evaluaciones para garantizar que no vuelvan a vivir bajo riesgo.

Una oportunidad para actuar como sociedad

Este no debe ser un caso más que se olvida con el paso de los días. Las imágenes, los testimonios y las heridas visibles en estas niñas deben sacudir nuestras conciencias. Como sociedad, tenemos la responsabilidad de denunciar, actuar y proteger a quienes no pueden hacerlo por sí mismos.

Cuidar de la niñez no es solo tarea del gobierno. Es un compromiso colectivo. Desde el vecino que escucha un grito, hasta el periodista que decide visibilizar una historia, pasando por los docentes, trabajadores sociales, líderes comunitarios y cada ciudadano que decide no quedarse en silencio ante el abuso.

 

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