Balfate. Solo ellos saben el sacrificio que significó no tener un puente como el que hoy les permite cruzar el río Esteban, sin el temor de quedarse al otro lado, en estos tiempos donde las lluvias empiezan a caer. En este paso,
Balfate. Los cayucos y vados ahora ya son cosa del pasado en la comunidad garífuna de Río Esteban. Toda una generación tuvo que esperar décadas para ya no depender de estos medios, pues cuando el invierno llega el paso en este corredor