Sequía extrema golpea a Europa: caen las cosechas y bajan los niveles de los ríos

Las altas temperaturas afectan la producción agrícola, interrumpen la navegación y ponen en riesgo el funcionamiento de centrales nucleares en varios países europeos.

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A boat sits stranded by the low water in the Rhine in Remagen, Germany, August 16. 2022 REUTERS/Benjamin Westhoff

Europa. La intensa sequía y las elevadas temperaturas que afectan al continente europeo continúan dejando severas consecuencias en distintos países, con pérdidas en la producción agrícola, reducción histórica del caudal de importantes ríos y amenazas para el suministro energético.

En Austria, la escasez de lluvias provocó una caída del 18.4 % en la cosecha de cereales respecto a 2025 y un rendimiento 12 % inferior al promedio de los últimos cinco años. Además, la falta de agua obligó a adelantar el descenso del ganado de los pastos alpinos, generando preocupación por la disponibilidad de forraje para el invierno.

Francia también enfrenta una situación crítica. El Ministerio de Agricultura informó que 98 de sus 101 departamentos presentan condiciones de sequía, de los cuales 57 permanecen bajo restricciones de agua. Las altas temperaturas incluso adelantaron la vendimia del champán a una fecha récord, fijada para el 12 de agosto.

En el Reino Unido, expertos advirtieron que la cosecha de este año podría convertirse en la peor de la historia debido al calor extremo y la falta de lluvias. Se estima que la producción de cereales y semillas oleaginosas disminuirá en unos 2.5 millones de toneladas, con pérdidas económicas que superarían los 390 millones de libras para el sector agrícola.

La crisis también afecta a los principales ríos europeos. El Danubio registra niveles históricamente bajos en Hungría y Rumanía, lo que ha obligado a suspender parcialmente la navegación comercial y mantiene bajo presión a las centrales nucleares que dependen de sus aguas para enfriar los reactores.

En Rumanía, las autoridades trabajan para elevar el nivel del río y evitar la paralización total de la única planta nuclear del país, responsable de cerca del 20 % de la generación eléctrica nacional. Uno de sus reactores ya fue desconectado debido a la falta de agua.

La situación también genera preocupación en Países Bajos, donde las autoridades cerraron esclusas para conservar agua dulce y frenar la intrusión de agua salada, mientras que en Eslovenia la central nuclear de Krško comenzó a reducir gradualmente la potencia de su reactor por el bajo caudal del río Sava.

En Moldavia y Ucrania, las autoridades monitorean el descenso del nivel del río Dniéster y evalúan medidas para reducir el impacto de la sequía, mientras los pronósticos indican que las condiciones secas podrían prolongarse durante el resto del mes de agosto.

Especialistas advierten que, de mantenerse las altas temperaturas y la falta de precipitaciones, Europa podría enfrentar un agravamiento de la crisis hídrica, con mayores repercusiones para la agricultura, el transporte fluvial y la producción de energía.