El certamen de Miss Universo vuelve a quedar bajo la lupa internacional tras la sorpresiva salida de su director ejecutivo, el guatemalteco Mario Búcaro, en un contexto marcado por graves denuncias y procesos legales que rodean a los propietarios de la organización. La decisión se produce cuando la empresa atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente, envuelta en señalamientos que han puesto en entredicho su credibilidad y estabilidad interna.
La organización confirmó que Búcaro concluyó su gestión tras un breve periodo al frente de la dirección ejecutiva, asegurando que se trata de una transición “ordenada”, aunque el ambiente que rodea al certamen dista mucho de ser tranquilo. Su salida ocurre mientras los dueños de Miss Universo enfrentan investigaciones y acusaciones que van desde presuntos fraudes financieros hasta vínculos con actividades ilícitas, generando una tormenta mediática que amenaza con golpear la imagen del concurso.
A esto se suma la existencia de órdenes judiciales y bloqueos de cuentas que han encendido las alarmas dentro y fuera de la industria del entretenimiento. Las controversias no se limitan al plano legal, ya que también persisten señalamientos sobre supuestas irregularidades en la elección de la más reciente ganadora, lo que ha alimentado rumores de manipulación y fraude.
El escenario actual deja al certamen en una posición vulnerable, con dudas sobre su rumbo y su liderazgo. Miss Universo enfrenta ahora el reto de recomponer su imagen pública en medio de acusaciones que siguen creciendo y de una salida directiva que intensifica la crisis.

