Ramón Rosa Soto (1848-1893) fue un destacado abogado, periodista, político y escritor liberal hondureño, considerado uno de los principales ideólogos de la Reforma Liberal en Honduras. Junto a su primo Marco Aurelio Soto, transformó la administración, la educación y la legislación del país siguiendo los principios del positivismo y la modernización estatal. Su influencia intelectual marcó la Honduras del siglo XIX y promovió la institucionalización de un Estado moderno.
Nacimiento: 15 de julio de 1848, Tegucigalpa, Honduras
Fallecimiento: 28 de mayo de 1893, Tegucigalpa, Honduras
Cargos y trayectoria:
- Vicepresidente de la República de Honduras (1877-1883) y principal Ministro del Gobierno de Marco Aurelio Soto.
- Ideólogo de la Reforma Liberal de Honduras
- Fundador del periódico El Centroamericano
- Promotor de la educación pública y de la legislación moderna en Honduras
Logros y contribuciones:
- Implementación de la Reforma Liberal hondureña junto a Marco Aurelio Soto
- Impulso del Código de Instrucción Pública (1882), basado en la filosofía positivista
- Promoción de la educación laica, científica y sistemática
- Redacción del ensayo Constitución Social de Honduras, aplicando ideas positivistas a la política, la ética y la economía
- Estímulo a la inversión extranjera en minería y agricultura
- Desarrollo de la prensa como instrumento de educación cívica y política
Reconocimientos y legado:
- Reconocido como prócer nacional de Honduras
- Su efigie aparece en el billete de 500 lempiras
- Considerado un intelectual visionario que impulsó la modernización política, educativa y social de Honduras
- Su obra literaria y periodística dejó un legado duradero sobre la educación, la política y la historia hondureña
Familia:
- Padres: Juan José Soto e Isidora Rosa
- Primo y aliado político: Marco Aurelio Soto
Frase destacada: «¡Que pensar en el porvenir, desvalido, sin nombre y sin fortuna, es el dolor de los dolores, es un dolor infinito!»
Ramón Rosa Soto es recordado como un pensador, estadista y civilizador que contribuyó decisivamente a la consolidación de un Estado hondureño moderno y educativo, dejando su huella en la historia y en la memoria colectiva del país.

