El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo de León, aseguró que el asesinato de nueve policías en un ataque coordinado atribuido a presuntos pandilleros «no quedará impune» y prometió perseguir a los responsables hasta dar con ellos. Durante un emotivo acto frente a los féretros de los agentes caídos, afirmó que «su entrega y su sacrificio no será en vano» y entregó la bandera de Guatemala a sus familias como símbolo de reconocimiento.
Los policías asesinados fueron José Efraín Revolorio, Luis Zetino Pérez, Iván López García, Giovanni Darío Tecún, Claudia Muñoz Ramos, Samuel Matul Obispo, Fernando Batres Ordóñez, Diana Chávez Alarcón y William Medrano Pernillo. Los ataques se produjeron en represalia por la intervención de las autoridades para retomar el control de tres prisiones tras motines registrados el sábado, en operativos coordinados en distintos puntos de la Ciudad de Guatemala.
Hasta el momento, al menos nueve presuntos sicarios han sido capturados. Además, la Policía informó que fue neutralizado Aldo Ochoa, líder de la pandilla Barrio 18, vinculado al motín en la cárcel ‘Renovación I’ y quien exigía traslados y privilegios.
El presidente decretó un estado de sitio de 30 días, que permite arrestos sin orden judicial, como parte de la estrategia del Gobierno para enfrentar a las pandillas Barrio 18 y Mara Salvatrucha, con quienes mantiene una pugna desde 2024 tras el traslado de sus líderes a una cárcel de alta seguridad y la eliminación de privilegios. Como consecuencia de la violencia, se suspendieron las clases en todo el país, aunque Arévalo espera que la rutina de la población no se vea afectada.

