El papa León XIV expresó su profundo pesar durante un consistorio con cardenales de todo el mundo por el hecho de que la Iglesia «cerrase la puerta» a las víctimas de abusos, intensificando su dolor. Señaló que el abuso en sí causa heridas profundas, pero que el sufrimiento se agrava cuando no se brinda acompañamiento ni cercanía pastoral a quienes lo han sufrido.
En su discurso ante 170 de los 245 cardenales del Colegio Cardenalicio, León XIV subrayó que «muchas veces el dolor de las víctimas ha sido más fuerte por el hecho de no haber sido acogidas y escuchadas». Asimismo, recordó el testimonio de una víctima que denunció que lo más doloroso fue la falta de escucha por parte de los obispos.
El pontífice aprovechó para enfatizar la importancia de la formación en la Iglesia, no solo para seminaristas, sino también para obispos, con el fin de fomentar una espiritualidad de escucha y cercanía. Además, propuso realizar cumbres anuales con los cardenales para fortalecer la unidad y la cooperación, combinando reflexión, oración y trabajo, y así continuar abordando temas críticos como la sinodalidad, la evangelización, la reforma de la Curia y la liturgia.
León XIV concluyó recordando que la escucha activa y la apertura del corazón son esenciales para sanar las heridas que los abusos han dejado en la vida de la Iglesia y reafirmó su compromiso de garantizar que se atienda adecuadamente a las víctimas.

