Padre Leopoldo Serrano emprende su segunda caminata hacia Tegucigalpa para pedir diálogo político
Valle Verde, Santa Bárbara – 8 de agosto de 2025
Con paso firme, sotana al viento y un rosario entre las manos, el padre Leopoldo Serrano inició este viernes su segunda caminata hacia Tegucigalpa, una travesía cargada de simbolismo cuyo objetivo principal es enviar un mensaje urgente: los candidatos presidenciales deben sentarse a dialogar antes de que las elecciones dividan aún más al país.
La marcha comenzó en el kilómetro 89 de la carretera de occidente, en Valle Verde, Macuelizo, Santa Bárbara, desde donde recorrerá más de 200 kilómetros hasta la capital hondureña. A diferencia de su primera caminata en 2024, que buscaba respuestas para las comunidades afectadas por las tormentas Eta e Iota, esta vez su cruzada es directamente política, pero con un matiz pacificador.
“Mi invitación a los presidenciables es que eviten que yo camine. Si aman a Honduras, sentémonos a dialogar”, declaró el sacerdote antes de dar sus primeros pasos.
“Estoy dispuesto a morir en la calle… espero que mientras yo camine, ellos tomen la decisión de iniciar un diálogo sereno y respetuoso”, añadió.
Una caminata personal, no una manifestación masiva
El padre Serrano ha recalcado que no busca movilizar multitudes ni promover a un partido específico. “Esta caminata es un acto personal de sacrificio, una forma de recordarle al país que la paz vale más que cualquier victoria política”, expresó.
Su plan es llegar a Tegucigalpa en los próximos días, donde espera entregar un llamado escrito a cada aspirante presidencial para que se comprometan públicamente a un pacto de respeto, transparencia y no violencia antes, durante y después de los comicios.
Un gesto en medio de un clima tenso
La iniciativa del padre Serrano llega en un contexto electoral complejo. Apenas un día antes, el Instituto Nacional Demócrata (NDI) advirtió sobre riesgos de violencia política en el actual proceso, señalando el incremento de discursos de odio y amenazas contra periodistas, líderes sociales y candidatas.
Para muchos, el sacerdote está intentando abrir un espacio simbólico que obligue a los líderes políticos a ver más allá de sus diferencias y pensar en la estabilidad del país.
Mientras tanto, el padre continúa su camino, saludando a quienes lo animan desde las aceras y soportando el calor de agosto. “El cansancio es grande, pero más grande es el amor por mi patria”, dijo antes de reanudar la marcha.

