La Oficina de Derechos Humanos de la ONU advirtió que las protestas en Irán, duramente reprimidas por las autoridades, «no deben ser instrumentalizadas», en alusión a las amenazas de intervención militar por parte de Estados Unidos. El portavoz Jeremy Laurence señaló que la mejor vía es el diálogo y que la población pueda expresar sus demandas de manera pacífica, ya sea en manifestaciones o por otros medios.
Laurence también alertó que el uso excesivo de la fuerza, que según ONG locales ha dejado centenares de muertos y miles de detenidos, constituye una violación del derecho internacional, subrayando la necesidad de proteger los derechos humanos sin que se conviertan en pretexto para acciones externas.

