El cierre electoral en Honduras se mantiene al rojo vivo, con un estrecho margen que mantiene en vilo al país. Tras semanas de paralización y conteos a cuentagotas, el nacionalista Nasry Asfura se mantiene a la cabeza por apenas unos veinte mil votos sobre el liberal Salvador Nasralla, mientras la oficialista Rixi Moncada queda relegada a un distante tercer lugar.
El proceso estuvo marcado por fallas técnicas en la primera semana, cuando apenas se procesó un tercio de las actas, generando retrasos y desconfianza. Asfura arrancó liderando, luego Nasralla remontó, pero el repunte del nacionalista revirtió momentáneamente la ventaja, hasta que el Consejo Nacional Electoral detuvo la divulgación a la espera del escrutinio especial de 2,700 actas que podría definir al ganador.
Con el 99,83 % de las actas transmitidas, Asfura suma 1,341,349 votos frente a los 1,321,476 de Nasralla, un margen que mantiene la tensión hasta la declaración oficial, prevista a más tardar el 30 de diciembre. La pugna refleja un país dividido, donde cada voto cuenta y el resultado final podría cambiar con las actas especiales aún por escrutar.
En paralelo, el reparto de diputaciones y alcaldías muestra ligeros movimientos: los nacionalistas aseguran 49 de 128 curules, los liberales 42, Libre 34, PINU 2 y Democracia Cristiana 1. A nivel municipal, los nacionalistas conservan 202 alcaldías, los liberales 81, Libre 14 y PINU 1. La carrera hacia la definición del poder legislativo y ejecutivo mantiene a Honduras en un clima de expectativa y nerviosismo extremo.

