Aunque las mujeres en Honduras lideran el crecimiento de cuentas bancarias, muestran el mejor comportamiento de pago y dominan la participación en el ahorro digital, aún enfrentan desigualdades profundas que limitan su verdadero empoderamiento financiero.
Según datos de la Comisión Nacional de Bancos y Seguros (CNBS), al cierre de 2024 las mujeres concentran el 49.8 % de las cuentas bancarias en el país, superando levemente a los hombres. Sin embargo, ellos controlan el 52.6 % de los saldos totales, acumulando depósitos por más de 169 mil millones de lempiras, mientras que las mujeres mantienen 153 mil millones. Esta brecha muestra que, aunque hay avances en acceso, el control del dinero sigue en manos masculinas.
El informe también revela que las mujeres son mejores pagadoras: el 84.4 % tiene calificación crediticia perfecta, frente al 81.8 % de los hombres. Sin embargo, enfrentan tasas de interés más altas en créditos comerciales, microcréditos y de consumo, lo que evidencia un sistema financiero que las penaliza pese a su responsabilidad.
A nivel laboral, las hondureñas tienen más años de escolaridad que los hombres (9.6 vs. 7.5), pero su participación en la fuerza laboral es mucho menor (40.9 % frente a 73.9 %) y sufren brechas salariales que superan el 6 %, llegando a más del 100 % en algunos sectores. Esto limita su capacidad de ahorro formal y acceso al crédito, perpetuando un ciclo de exclusión.
En el ámbito digital, las mujeres lideran el uso de billeteras electrónicas, representando el 60 % de las cuentas activas y el 66 % del dinero transado. Sin embargo, la desconfianza y los temores a fraudes frenan su plena inclusión digital, con un 40 % que no usa banca digital y un 23.7 % que ha reportado intentos de estafa.
A pesar de sostener el ahorro y la estabilidad financiera del país, solo el 24 % de los puestos en directorios financieros está ocupado por mujeres, reflejando una influencia económica subordinada a estructuras que no reconocen su real peso.
Los datos dejan claro que las hondureñas ahorran más, pagan mejor y son clave en la economía, pero el sistema financiero debe evolucionar para darles justicia y verdadero poder económico.

