El presidente argentino Javier Milei encendió una fuerte polémica regional al instar a los países del Mercosur a acompañar la presión militar ejercida por Estados Unidos contra Venezuela y a condenar sin matices al gobierno de Nicolás Maduro. Sus declaraciones marcaron un giro confrontativo dentro del bloque y expusieron profundas divisiones políticas en Sudamérica.
Milei sostuvo que ya no hay espacio para posturas tibias frente a la crisis venezolana y afirmó que la presión internacional es necesaria para forzar un cambio. En un discurso cargado de dureza, calificó al gobierno de Maduro como un régimen autoritario que, según dijo, ha sumido a su país en una crisis política, social y humanitaria de grandes proporciones, con impacto en toda la región.
El mandatario argentino respaldó abiertamente el despliegue militar estadounidense en el Caribe y las medidas destinadas a bloquear las exportaciones petroleras venezolanas, señalando que estas acciones buscan debilitar a un sistema que considera ilegítimo. También exigió la liberación de todos los presos políticos en Venezuela y denunció la detención de un ciudadano argentino, a la que calificó como ilegal.
Además, Milei destacó el reconocimiento internacional a la dirigente opositora María Corina Machado y pidió que se respete la voluntad del pueblo venezolano. Sus palabras contrastaron de forma directa con la postura de otros líderes regionales, que advierten que una intervención militar podría desatar consecuencias graves e imprevisibles para toda Sudamérica. La intervención del presidente argentino dejó al Mercosur en un clima de alta tensión y con un debate que amenaza con profundizar las fracturas internas del bloque.

