El cubano-americano Marco Rubio ha consolidado un ascenso político y diplomático meteórico, respaldado por el presidente Donald Trump, convirtiéndose en una figura clave en la política exterior de Estados Unidos. Como Secretario de Estado y Asesor de Seguridad, Rubio maneja la estrategia estadounidense en Venezuela, Cuba, Nicaragua y Groenlandia, supervisando operaciones de alto perfil como la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro.
Rubio, que pasó de un senador moderado a un ultra conservador alineado con Trump, combina presencia mediática, bilingüismo y habilidades oratorias con una lealtad inquebrantable al mandatario. Su cercanía con la Casa Blanca y su protagonismo en la crisis venezolana lo posicionan como uno de los favoritos para convertirse en candidato presidencial republicano en 2028, en competencia con figuras como el vicepresidente J. D. Vance.
El respaldo de Trump y el apoyo de la comunidad cubano-americana de Miami fortalecen su perfil político, mientras Rubio sigue influyendo directamente en decisiones estratégicas de Washington, proyectando una carrera que podría definir el rumbo del Partido Republicano en los próximos años.

