Las manifestaciones en Irán, que comenzaron hace dos semanas por comerciantes afectados por la crisis económica, se intensifican pese a que el país lleva más de 48 horas sin acceso a internet. Las autoridades impusieron un apagón total en todo el territorio, dificultando la circulación de información y el seguimiento de los eventos.
Expertos y disidentes, como los cineastas Mohamad Rasulof y Jafar Panahi, advirtieron que la medida busca ocultar la violencia ejercida durante la represión de las protestas. Aun así, los ciudadanos continúan saliendo a las calles y defienden su derecho a expresarse, considerando que «es el precio que hay que pagar por la victoria del pueblo».

