Lo que antes parecía una curiosidad de películas americanas, hoy es una alternativa saludable para desayunos, meriendas o para dar un toque especial a ensaladas y batidos. Los expertos coinciden: las cremas de frutos secos aportan fibra, grasas saludables, vitaminas del grupo B, vitamina E, minerales como magnesio, zinc o selenio y proteínas, siendo un complemento nutritivo dentro de una dieta equilibrada.
El secreto está en la cantidad. Una ración de 20 a 30 gramos al día, el equivalente a un puñado en la palma de la mano, proporciona saciedad y nutrientes sin sumar calorías excesivas. La presencia de azúcar añadido puede restarles valor nutricional, por lo que se recomienda optar por versiones 100% frutos secos.
Cada fruto seco tiene sus fortalezas: nueces para omega-3, almendras para calcio y vitamina E, pistachos para potasio y zinc, y cacahuetes para vitamina B6 y niacina. Su versatilidad permite incorporarlas en tostadas, aliños, batidos, yogures, tortitas o incluso trufas caseras, sumando sabor y nutrientes a la dieta cotidiana.
Lejos de ser una moda, las cremas de frutos secos se consolidan como un alimento funcional, práctico y adaptable, perfecto para quienes buscan combinar sabor y salud en la alimentación diaria.
