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Lago de Yojoa: familias pierden sus hogares y pescadores sobreviven con menos de L300 al día

El aumento inusual del nivel del lago ha provocado inundaciones, desplazamientos y pérdidas económicas, mientras decenas de familias esperan ayuda para enfrentar la emergencia.

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Las inundaciones provocadas por el crecimiento inusual del Lago de Yojoa mantienen en condiciones difíciles a decenas de familias que han perdido sus viviendas, abandonado sus hogares y visto reducidas sus fuentes de ingresos. Mientras el agua continúa avanzando sobre terrenos y comunidades, los pescadores artesanales luchan por sobrevivir con ganancias que apenas alcanzan entre 200 y 300 lempiras diarios.

Germán del Cid, de 64 años, lleva tres décadas dedicado a la pesca para sostener a su familia. Sin embargo, la disminución de las capturas y las dificultades económicas han complicado su vida, especialmente porque debe cubrir los gastos de alimentación y los medicamentos de su esposa enferma.

“Cuando el día está bueno, puedo sacar lo más unas diez libras de pescado y nos la pagan a 300 lempiras. Pero no siempre los días son buenos, como ahorita, que está difícil”, relató el pescador.

Con las fuerzas disminuidas por los años y los ingresos cada vez más limitados, Del Cid asegura que el dinero ya no es suficiente para cubrir las necesidades básicas de su hogar.

“Las fuerzas se van terminando y con esto que sacamos no logramos pagar todo; mi esposa está enferma y solo para un pasaje son 300 lempiras, más medicamentos, y aquí nadie se acuerda de que nosotros existimos”, lamentó.

Familias obligadas a abandonar sus hogares

La emergencia también ha golpeado a los habitantes de las comunidades cercanas al lago, donde varias familias han tenido que dejar sus viviendas ante el avance del agua. Algunas han buscado casas de alquiler, mientras otras dependen de la solidaridad de familiares, vecinos y amigos para encontrar un lugar donde refugiarse.

Nayeli Padilla, de 24 años, relató que la situación laboral y económica se ha deteriorado, debido a que tanto la pesca como la agricultura han sufrido importantes pérdidas. A esto se suma la falta de apoyo para quienes enfrentan las inundaciones.

“El trabajo aquí está difícil, poder ganarse un dinero cada día es más complicado, la pesca está mala y las ayudas no llegan; el agua comenzó a subir, pero todos estaban esperando que se detuviera”, manifestó.

Padilla señaló que los primeros pobladores comenzaron a abandonar sus casas hace aproximadamente un mes. Desde entonces, la situación ha empeorado para numerosas familias que han perdido sus pertenencias y sus medios de subsistencia.

“Yo nací aquí y nunca había mirado algo así. La agricultura y la pesca han caído mucho, aquí todo se ha perdido, necesitamos que nos vean y nos ayuden”, expresó.

El agua continúa avanzando

La magnitud de la emergencia se refleja en los daños registrados en distintos sectores. Al menos siete viviendas fueron destruidas en el municipio de Zacapa, Santa Bárbara, mientras que más de 25 familias de Agua Azul Sierra, en Santa Cruz de Yojoa, tuvieron que abandonar sus hogares debido al ingreso del agua.

El nivel del lago ha aumentado de manera inusual y, según los datos reportados, el agua ha avanzado hasta dos kilómetros en semanas recientes, inundando patios y terrenos ubicados a más de 2.5 kilómetros de la ribera original, en sectores como Los Naranjos y El Jaral.

La situación también afecta la movilidad de los habitantes. Unas 13 comunidades y cuatro aldeas de Zacapa, en las inmediaciones de la carretera CA-5, específicamente en el sector de La Guama, enfrentan severas dificultades para transitar y el riesgo de quedar aisladas.

Mientras el agua continúa ganando terreno, las familias afectadas enfrentan la incertidumbre de no saber cuándo podrán regresar a sus hogares. Para quienes dependen de la pesca y la agricultura, la emergencia no solo representa la pérdida de sus viviendas y cultivos, sino también la reducción de los ingresos que necesitan para sobrevivir.