La zanahoria, originaria de Asia, es una de las verduras más cultivadas y consumidas en el mundo. Es especialmente conocida por fortalecer la piel y mejorar la salud ocular, aunque sus beneficios van mucho más allá. Este vegetal se presenta en varios colores, como naranja, amarilla, roja, morada y blanca, cada uno con distintas propiedades nutricionales. La zanahoria naranja es rica en betacarotenos y vitamina A, la amarilla destaca por su contenido de luteína, y la roja contiene licopeno y antocianinas, potentes antioxidantes.
Puede consumirse cruda o cocida y emplearse en ensaladas, jugos, sopas, guisos, suflés, pan o como acompañamiento de carnes y pescados. Entre sus principales beneficios para la salud se encuentran mejorar la digestión gracias a su fibra, prevenir el envejecimiento prematuro con antioxidantes como la vitamina A y los flavonoides, proteger la visión mediante luteína y zeaxantina, fortalecer el sistema inmunitario, disminuir el colesterol LDL, controlar la presión arterial, regular el azúcar en la sangre y promover la cicatrización de heridas gracias a la vitamina K.
Incorporarla a la dieta es sencillo. Puede consumirse cruda en bastones o rodajas, al vapor para conservar nutrientes, rallada en ensaladas mezclada con frutas y nueces, asada con aceite y especias, o en preparaciones dulces como pasteles y panes, donde mejora sabor, textura y apariencia.
La zanahoria no solo es versátil en la cocina, sino también un alimento altamente beneficioso para mantener la salud y prevenir enfermedades.
