El Consejo de la Unión Europea decidió renovar por seis meses más las sanciones económicas contra Rusia debido a su guerra en Ucrania, manteniendo presión sobre Moscú hasta julio de 2026. Las medidas incluyen restricciones a sectores estratégicos como comercio, energía, finanzas, transporte, tecnología y bienes de lujo, así como la prohibición de importar petróleo crudo transportado por mar desde Rusia y la exclusión de varios bancos rusos del sistema de transferencias SWIFT. También se suspenden licencias y actividades de medios vinculados al Kremlin dentro de la UE, buscando limitar la propagación de desinformación.
El bloque europeo advierte que mientras Rusia siga violando normas fundamentales del Derecho Internacional, especialmente la prohibición del uso de la fuerza, se mantendrán estas medidas y se adoptarán acciones adicionales si fuera necesario. Estas sanciones no solo afectan al Estado ruso, sino también a personas y entidades específicas mediante congelación de activos y restricciones de viaje a territorio comunitario.
Desde la anexión de Crimea en 2014, la UE ha reforzado gradualmente su arsenal de sanciones, intensificándolo tras la invasión a gran escala de Ucrania en 2022. Las restricciones buscan golpear económicamente al país, limitar su acceso a mercados y tecnología clave, y enviar un mensaje claro de rechazo a la agresión militar, marcando un frente unido de los 27 Estados miembros en defensa del Derecho Internacional y la soberanía de Ucrania.

