En Japón, la cortesía y el respeto hacia los demás se reflejan incluso en situaciones tan cotidianas como el estacionamiento. Las personas que llegan temprano a un lugar suelen aparcar deliberadamente más lejos de la entrada, dejando los espacios más cercanos disponibles para quienes llegan después o necesitan acceder con mayor rapidez. Este comportamiento, aunque no está regulado por ninguna norma oficial, es una muestra práctica de consideración hacia los demás.
Esta práctica se basa en el concepto de omoiyari (思いやり), que puede traducirse como empatía, consideración o atención hacia los sentimientos y necesidades de los demás. Es un principio central en la vida japonesa y se aplica en múltiples aspectos de la sociedad, desde el trato interpersonal hasta la organización de espacios públicos y privados. Aparcar más lejos puede parecer un gesto pequeño, pero es un ejemplo de cómo la cultura japonesa valora la armonía, el respeto y la cooperación dentro de la comunidad.
La observación de esta regla no escrita se encuentra en empresas, escuelas y barrios residenciales, y aunque pueda pasar desapercibida para los visitantes, quienes la practican consideran que contribuye a una convivencia más amable y ordenada. Así, actos simples como elegir un lugar de estacionamiento alejado se convierten en una forma de mejorar la experiencia colectiva y fomentar la empatía en la vida diaria. Esta tradición demuestra que incluso los gestos más pequeños pueden tener un impacto significativo en la cultura de respeto y cuidado mutuo que caracteriza a Japón.

