Por primera vez en dos años, las calles de Belén se llenaron de gaitas, tambores y color durante la celebración navideña en la Plaza del Pesebre, marcada por la guerra que asoló Gaza desde octubre de 2023. Miles de jóvenes palestinos, especialmente ‘boy scouts’, desfilaron entre puestos con maíz cocido y algodón de azúcar, mientras las familias, aunque pocas, aplaudían y vitoreaban a los participantes.
Martinios Juha, estudiante de 20 años, aseguró que la celebración no es solo alegría, sino un mensaje de esperanza: «Después de dos años de genocidio en Gaza, queremos que el mundo sepa que amamos la vida y queremos paz». Sin embargo, la guerra sigue presente: los edificios continúan siendo atacados y la inseguridad alimentaria afecta a más del 75 % de la población gazatí, según la ONU.
La celebración en Belén es limitada: muchos palestinos necesitan permisos israelíes para desplazarse los escasos nueve kilómetros que separan la ciudad de Jerusalén, lo que mantiene la sensación de encierro. Sandra, de 68 años, relató que muchos aún mueren de frío en Gaza, sin refugio ni comida suficiente.
El cardenal Pierbattista Pizzaballa instó a los habitantes a celebrar pese a la situación, recordando que «es posible celebrar en Gaza, es posible celebrar en Belén», mientras los niños, que nunca habían visto una Navidad así, recibieron la visita de Santa Claus con regalos y sonrisas. La esperanza y la vida regresan a Belén, aunque bajo el recuerdo constante de la guerra.

