La exvicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, ha lanzado una dura crítica contra las acciones del presidente Donald Trump en relación con Venezuela, al asegurar que su estrategia no hace al país “más seguro, más fuerte ni más asequible” para las familias estadounidenses. Aunque Harris ha reiterado su postura de que Nicolás Maduro es un “dictador brutal e ilegítimo”, ha dejado claro que ello no justifica, a su juicio, una intervención que calificó como ilegal, imprudente y carente de una base sólida en el derecho internacional.
Según Harris, las decisiones adoptadas por Trump representan una repetición de errores históricos, similares a conflictos impulsados en el pasado bajo el argumento del cambio de régimen o la seguridad nacional, que terminaron generando inestabilidad, caos regional y elevados costos humanos y económicos, tanto para los países involucrados como para Estados Unidos. En ese sentido, advirtió que este tipo de intervenciones suelen tener consecuencias duraderas que afectan directamente a las familias estadounidenses.
La exvicepresidenta, de profesión abogada, rechazó de manera categórica que la intervención responda a una lucha genuina contra el narcotráfico o a la defensa de la democracia. “No se trata de drogas ni de democracia”, afirmó, al sostener que detrás de la estrategia existe un interés geopolítico y económico, particularmente vinculado al petróleo, así como el deseo de Trump de proyectarse como un “hombre fuerte” en la región.
Asimismo, Harris acusó al presidente de poner en riesgo innecesario a las tropas estadounidenses, comprometer miles de millones de dólares de los contribuyentes y desestabilizar aún más a América Latina, todo ello —según dijo— sin contar con respaldo legal claro, apoyo internacional suficiente ni un plan de salida definido. Para la exvicepresidenta, este enfoque no solo debilita la credibilidad de Estados Unidos en el escenario global, sino que también agrava las tensiones regionales y prolonga los conflictos en lugar de resolverlos.
