El diputado liberal Jorge Cálix volvió al centro del debate político tras denunciar amenazas directas en Esquipulas del Norte, Olancho, en medio de un ambiente cada vez más tenso por la arremetida del Ministerio Público contra figuras vinculadas al narcotráfico.
Según el congresista, personas desconocidas llegaron hasta la alcaldía de ese municipio para intimidar a empleados municipales, un hecho que, asegura, no es aislado, sino parte de una operación política más amplia que califica como “persecución institucional”.
Cálix fue enfático al señalar lo que él considera un patrón de selectividad en la justicia hondureña, al tiempo que apuntó contra lo que denomina “el familión”, haciendo alusión a presuntos vínculos entre familiares de altos funcionarios y operadores judiciales bajo el control del oficialismo.
“Yo no he visto un solo video de Elencoff con narcos, pero sí he visto uno del cuñado de la presidenta, y a él no lo tocan. ¿Eso es justicia?”, cuestionó con dureza, en referencia a los recientes allanamientos realizados en Colón y Atlántida como parte de una investigación contra supuestos aliados del exdiputado extraditado Midence Oquelí Martínez y del clan Montes Bobadilla.
Entre los señalados figura el diputado liberal Ricardo Elencoff Martínez, quien enfrenta señalamientos por haber recibido financiamiento ilícito durante su campaña, una denuncia que fue documentada meses atrás. Sin embargo, Cálix sostiene que hay una clara intención política detrás de las investigaciones y advirtió que la estrategia que vive Honduras ya tiene nombre: “Esto es el Plan Venezuela”.
El legislador lanzó una advertencia directa al gobierno: “No se van a salir con la suya. Nos quieren callar, pero no nos vamos a rendir. Salvador Nasralla va a ser presidente”.
Mientras tanto, el Ministerio Público continúa con operativos en municipios del litoral atlántico en busca de pruebas por lavado de activos, testaferros, bienes adquiridos con dinero sucio y empresas fachada. Para Cálix, sin embargo, todo esto huele a vendetta política.

