Con la presión al límite y la esperanza aún viva, el técnico español del Motagua, Javier López, lanzó un mensaje claro y contundente antes del duelo clave ante el Sport Cartaginés por el pase a la Champions de Concacaf. No hay margen para errores. El objetivo es claro: levantarse o quedarse en el camino.
López no olvida el golpe emocional de su debut como entrenador del azul profundo, justamente ante Cartaginés. Aquel partido, con solo dos días de trabajo al frente del club, marcó el inicio de un proceso que hoy, con más de 60 días de trabajo y bajo una nube de dudas, busca reivindicación.
«Venimos de dos mazazos importantes», confesó con franqueza en conferencia de prensa, refiriéndose a los recientes fracasos del club. El estratega no esconde la realidad: Motagua fue eliminado de la fase final del torneo nacional, y ahora carga con el peso de la obligación.
Pero lejos de mostrarse abatido, el técnico saca pecho. «Estamos en proceso de recuperación. Este partido lo encaramos con toda la ilusión y ambición. Sabemos que hay un premio importante en juego», dijo, en referencia al codiciado pase a la Champions de Concacaf y el incentivo económico que implica para el club.
Javier López fue directo con su grupo. Reconoce que el equipo ha mostrado un patrón preocupante: juegan bien gran parte del partido, pero los errores en los últimos minutos los están condenando. «Durante 90 minutos hacemos muchas cosas bien, pero cometemos fallos clave en los minutos finales que nos están costando goles. Y partidos», remarcó.
Con la sinceridad que lo caracteriza, el técnico aseguró que están trabajando a contrarreloj para corregir esos lapsos de desconcentración. «Estamos viendo cómo solucionarlo, porque el cerebro, si lo entrenas, encuentra fórmulas para identificar y resolver estos momentos críticos. No podemos permitirnos fallar más», sentenció.
Motagua se juega más que un pase: se juega su orgullo, su reputación y la fe de una afición golpeada. Ahora, el balón está en sus pies… y en su cabeza.

