El Himalaya atraviesa un invierno alarmantemente seco que enciende las alertas sobre una posible crisis hídrica de grandes proporciones en Asia. La escasez de nieve, muy por debajo de lo habitual en amplias zonas de la cordillera, amenaza con romper el delicado equilibrio natural que garantiza el suministro de agua a ríos, acuíferos y comunidades que dependen directamente de este sistema montañoso.
En regiones como el valle de Cachemira, la falta de precipitaciones invernales evidencia un cambio preocupante en los patrones climáticos. La nieve, que normalmente actúa como una reserva natural de agua para los meses más cálidos, está desapareciendo antes de tiempo o simplemente no llega, reduciendo la recarga de manantiales y el caudal de los ríos.
Especialistas advierten que esta situación no es un hecho aislado, sino parte de una tendencia ligada al calentamiento acelerado de las zonas de alta montaña. La menor acumulación de nieve debilita glaciares, aumenta el riesgo de sequías y deja a millones de personas más expuestas a fenómenos extremos.
Las consecuencias ya comienzan a sentirse. Agricultores reportan suelos más secos y mayor presencia de plagas que normalmente no sobreviven al invierno, lo que amenaza cosechas clave como los frutales. Al mismo tiempo, el turismo de invierno sufre un duro golpe ante la ausencia de nieve, afectando directamente la economía local.
Autoridades y pobladores coinciden en que, si esta situación se mantiene, los próximos meses podrían traer serias dificultades para el abastecimiento de agua potable y el riego agrícola, abriendo la puerta a una crisis que podría extenderse mucho más allá de las montañas del Himalaya.

