Varios incendios forestales en las regiones de Ñuble y Biobío, en el sur de Chile, han causado la muerte de 16 personas y obligado a evacuar a unas 30.000, mientras bomberos y equipos de emergencia luchan por contener las llamas que siguen activas. La comuna de Penco, en Biobío, se ha visto particularmente afectada, con miles de hectáreas consumidas y pacientes evacuados de hospitales.
El presidente Gabriel Boric declaró Estado de Catástrofe y se trasladará a la zona para supervisar personalmente las labores de emergencia, mientras que el presidente electo, José Antonio Kast, destacó que en este momento “no hay espacio para la política” y urgió a concentrarse en salvar vidas y apoyar a las autoridades.
Las condiciones climáticas, con altas temperaturas y el viento Puelche —seco y cálido desde la cordillera de los Andes—, han complicado las tareas de extinción. La Corporación Nacional Forestal (Conaf) reporta hasta 5.000 hectáreas afectadas en Biobío y más de 4.000 en Ñuble. Expertos señalan que la crisis climática, la megasequía y la expansión de zonas urbanas cerca de bosques han incrementado la frecuencia e intensidad de los incendios, que recuerdan tragedias pasadas como los devastadores fuegos de Valparaíso en 2024.

