Güler resucita al Madrid de Mourinho

Los cambios arreglan un plan infame, sin centro del campo, con Vinicius naufragando. Del 3-1 del 60' a la remontada con tres córners brillantes del suplente Arda que coronan

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l Real Madrid tiene una plantilla excepcional. Quedó constancia en Roma, donde los futbolistas infrautilizados por Mourinho arreglaron un desaguisado mayúsculo, una apuesta por juego directo sin centro del campo que facilitó la superioridad de la Roma. Se puso 3-1 el ex equipo del técnico de Setubal, con Vinicius especialmente desacertado, y los cambios a la desesperada obraron el milagro. Arda Güler sirvió tres córners con música que convirtieron Espí, Endrick y Rüdiger, tres tantos en siete minutos para garantizar el pleno y ofrecer varias lecturas. Al fútbol se juega con centrocampistas, y cuando un futbolista no está bien hay que abrir paso a otro que venga con hambre.

El ruido por la sanción a Vinicius y la guerra arbitral quitó algo de foco al duelo de Roma, donde Mourinho renovó su licencia de Special Onea al levantar un título europeo. Para la ocasión especial, por el rival y por la Champions, el amor eterno blanco, el técnico fue más osado que nunca. Juntó por primera vez de inicio a la BMV con Diomande. Tanta alegría tiene su precio, así que sentó en el banquillo a Arda Güler e insistió con la dupla Tchouaméni-Valverde en el eje. Una zancadilla a la ilusión de muchos madridistas, a los que no sorprendió el inicio del duelo en el Olímpico. La Roma, un equipo atrevido como la Atalanta de Gasperini, dejó en evidencia a los blancos.

Probó Soulé a los 50 segundos. Salvó el primero Courtois a los 5 el golazo de Hermoso junto al palo. Dybala remató fuera el pase atrás de Nahuel, carrilero zurdo (12′). Y Wesley aprovechó la falta de marca para entrar en área y . Claro, a la quinta, cayó el primero. Tras una pérdida de Tchouaméni en salida, con un remate lejano de De Roon que despistó a Courtois tras tocar en un defensor. Broche lógico a un tramo espantoso, sin amenaza y sin juego, sin ligar más de tres pases, sin defender con aplicación, sin más plan que el pelotazo, preferiblemente de Courtois.

Puede que Mourinho, adulado por la grada romanista, tuviera todo previsto. No hay que descartarlo. Ya lo hizo contra el Inter. Pero entonces presionó y se agrupó con disciplina. En Roma, prescindió del medio, de cualquier elaboración, de construir jugadas, para buscar la contra definitiva. La tuvo Malen en un remate tan duro que asustó hasta a Courtois, rápido para evitar el tanto. Y en una jugada sin dueño, un pase largo encontró la pifia de Hermoso y Mbappé, en su primer remate, convirtió el empate. Liquidador de debates.

La Roma sintió el gol blanco. Perdió confianza en las persecuciones a todo el campo y permitió que el Madrid tuviera más balón. También acusó la lesión temprana de Koné, su ancla. Diomande multiplicó sus apariciones, con y sin balón. Qué cosas. Un extremo que ayuda en defensa. Conste que la mejor opción antes del descanso fue de un lateral metido a extremo, Cucurella, que aprovechó la concesión de Soulé y se plantó ante Gollini. Resolvió regular con la diestra. ¿Y Vinicius? Desconectado. Lento. Lo mejor en el primer acto fue el pase atrás, al filo del descanso, que Bellingham cruzó fuera.

La bajísima prestación de Vinicius parecía difícil de empeorar. De hecho, Mourinho cambió a los extremos de banda. Mientras, a Gasperini no le tembló el pulso y metió a Rodrigo Mora, el joven talento mexicano, por Dybala, poco influyente. Lo que ocurrió fue que Courtois salió por bajo buscando a Vini en derecha, se jugó un taconazo de espaldas, robó la Roma, Mora habilitó a Malen y completó de tiro cruzado. Se desesperó Mourinho con Vini pero insistió con él en derecha. El Madrid estaba roto, y lo volvió a demostrar Mora. Controló en el medio, le dejaron conducir cinco metros, diez, quince, hasta encontrar el hueco para habilitar a Malen. El neerlandés anotó y el VAR validó su posición.

Ahí ya sí. Con todo perdido, Mourinho quitó a Vini y metió primero a Güler y Endrick. Valverde al lateral. Revivieron Mbappé y Diomande, que cosieron un jugadón anulado por un fuera de juego justito. Después entró Bernardo y el Madrid alargó las jugadas. Por último, entraron Carreras y Espí, y se hizo el milagro que nació por los costados. Desbordó Endrick, mucho más que su antecesor en el puesto, reculó la Roma y empezó a conceder córners. Allí acudió el pie izquierdo de Arda Güler que activó tres milagros. El primero, desde la derecha, tocó Endrick y remachó Espí. Se anuló de inicio, pero no era fuera de juego. El segundo lo connectó directamente Endrick, que tiene muelles en las piernas. Y el tercero, sobre la hora, cerradito, lo remachó Rüdiger en área pequeña. Una victoria inesperada que tal vez sirva para cambiar el paso de la temporada. A ver si Mou no vuelve a las andadas.