Guatemala vive su primer día bajo estado de sitio, decretado por el presidente Bernardo Arévalo de León, luego de una ola de violencia que dejó nueve policías asesinados por presuntos pandilleros. La medida, que se extenderá por 30 días y permite capturas sin orden judicial por terrorismo o sedición, busca retomar el control ante la escalada de ataques y motines en cárceles de máxima seguridad.
Los agentes caídos fueron José Efraín Revolorio, Luis Zetino Pérez, Iván López García, Giovanni Darío Tecún, Claudia Muñoz Ramos, Samuel Matul Obispo, Fernando Batres Ordóñez, Diana Chávez Alarcón y William Medrano Pernillo. Uno de los policías heridos el domingo falleció en las últimas horas, elevando la cifra de muertos a nueve.
La Policía Nacional Civil recordó a sus «héroes caídos» en un emotivo acto con la presencia del mandatario y del ministro de Gobernación, Marco Villeda, quien destacó que los nombres de los fallecidos no se irán al olvido y se recordarán con honor.
A consecuencia de la violencia, se suspendieron las clases en todo el país y la rutina diaria ha disminuido, con menor movilización en mercados y actividades públicas. Arévalo de León aseguró que el Gobierno no permitirá que la violencia dicte el rumbo de la nación y afirmó que las pandillas están desesperadas ante la efectividad de las medidas del Ejecutivo.
La tensión se mantiene debido a la pugna histórica entre el Gobierno y las pandillas Barrio 18 y Mara Salvatrucha, iniciada tras el traslado de cabecillas a la cárcel de alta seguridad ‘Renovación I’ y la eliminación de privilegios que gozaban en administraciones anteriores.

