Tegucigalpa. El Gobierno de Honduras confirmó este martes que la terminación del Estatus de Protección Temporal (TPS) tendrá efectos concretos para miles de hondureños que permanecen en Estados Unidos, aunque aclaró que su finalización no significa automáticamente un retorno masivo e inmediato al país.
La Secretaría de Relaciones Exteriores y Cooperación Internacional explicó que la cancelación del TPS es consecuencia de un proceso impulsado por decisiones de Estados Unidos y forma parte de una política migratoria que ese país comenzó a aplicar desde 2018 y que se ha intensificado durante el segundo mandato del presidente Donald Trump.
De acuerdo con la Cancillería, el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS) confirmó el 8 de septiembre de 2025 la finalización del TPS para Honduras, dos meses después de anunciar la suspensión de la designación del país como beneficiario.
La Secretaría señaló además que posteriores decisiones judiciales relacionadas con los beneficiarios de TPS de países como Haití y Siria, así como la decisión conocida este 18 de agosto sobre Etiopía, han influido en el panorama legal de estas terminaciones.
El Gobierno hondureño indicó que las personas que dependen exclusivamente del TPS para permanecer y trabajar legalmente en Estados Unidos enfrentarán una pérdida de protección migratoria. Esta situación podría aumentar su exposición a procesos de deportación y limitar sus posibilidades de continuar laborando formalmente en ese país.
Ante este escenario, las autoridades hondureñas mantienen seguimiento al proceso y evalúan las implicaciones que la terminación del TPS tendrá para los connacionales, particularmente para quienes no cuentan con otra vía migratoria que les permita permanecer legalmente en Estados Unidos.
La finalización del programa representa un nuevo desafío para miles de familias hondureñas, debido a los posibles efectos económicos y sociales que podrían derivarse de la pérdida del estatus migratorio y de eventuales retornos al país.


