Ante el avance del crimen y la impunidad, las autoridades del Ministerio Público y de la Policía Nacional decidieron encarar el problema de frente: replantear toda su estrategia de combate al delito en el corazón del país.
En reuniones sostenidas en Comayagua, La Paz e Intibucá, fiscales y mandos policiales hicieron un mea culpa institucional, reconociendo que la falta de coordinación, errores técnicos y lentitud en las investigaciones han dado ventaja a los delincuentes. Pero ahora prometen un cambio.
Con expedientes bajo el brazo y órdenes de captura pendientes acumuladas, ambos entes repasaron los casos más urgentes y afinaron los mecanismos de comunicación para que las capturas dejen de estancarse en el papeleo o en operativos fallidos.
Desde las fiscalías de Comayagua, La Paz, Marcala, La Esperanza y Siguatepeque se identificaron fallas comunes que debilitan los casos ante los tribunales: pruebas mal recabadas, diligencias incompletas, testigos que no llegan o documentos que no se presentan a tiempo.
Los jefes policiales, por su parte, revelaron que muchas veces los operativos se ven frustrados por filtraciones, falta de respaldo legal inmediato o por no contar con información procesable a tiempo.
Frente a este panorama, se acordó una nueva etapa: trabajo conjunto desde el terreno. El Ministerio Público acompañará las acciones policiales para garantizar que las investigaciones sean sólidas desde el inicio y los casos lleguen bien armados a juicio.
La meta no es solo detener más personas, sino que esas detenciones terminen en condenas. Condenas que desmantelen estructuras criminales, no solo capturen a sus eslabones más débiles.
Además, se implementarán canales de comunicación permanentes entre fiscalías y jefaturas policiales en cada municipio, para que la información fluya sin trabas ni silencios que jueguen a favor del crimen organizado.
Las autoridades aseguraron que este nuevo enfoque no es una promesa al viento, sino una necesidad urgente. Porque el delito no espera, y cada error, cada retraso, es terreno ganado por quienes viven al margen de la ley.

