La FIFA confirmó que en los próximos días presentará el balón oficial que se utilizará durante la Copa Mundial de la FIFA 2026, que se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá.
La presentación genera gran expectativa no solo por tratarse de uno de los íconos del torneo, sino también por lo que podría ser la última participación de Lionel Messi en un Mundial, añadiendo un valor emocional al diseño y tecnología del nuevo esférico.
Desde 1970, los balones mundialistas son fabricados por Adidas, marcando hitos tanto en diseño como en innovación tecnológica. La evolución ha pasado de pelotas de cuero con costuras visibles, como en Uruguay 1930, a balones con microchips integrados, como la Telstar 18 de Rusia 2018, y modelos aerodinámicamente optimizados como la Al Rihla de Qatar 2022.
Tres etapas en la evolución del balón mundialista
El recorrido de los balones oficiales de la Copa del Mundo puede dividirse en tres grandes etapas:
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1930-1966: Dominadas por balones de cuero con vejiga interna, como el “Tiento” o el modelo inglés de 1934. Un ejemplo icónico es la final de 1930, cuando se usaron dos pelotas distintas, una por cada selección.
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1970-1998: Con la llegada de Adidas, el balón se moderniza. Aparece la legendaria Telstar en México 1970, con 32 gajos blancos y negros, seguida por modelos emblemáticos como la Azteca (México 1986), la Etrusco (Italia 1990) y la Tricolore (Francia 1998).
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2002 en adelante: La tecnología se impone. La Fevernova inaugura la era de balones con materiales sintéticos y multicapa. Le siguen innovaciones como la Teamgeist (Alemania 2006), la polémica Jabulani (Sudáfrica 2010), la Brazuca (Brasil 2014) y la Al Rihla, que acompañó la consagración de Messi en 2022.
¿Qué se espera del balón 2026?
Aunque aún no se ha revelado el diseño ni el nombre oficial, se anticipa que el balón 2026 incorporará nuevas tecnologías de seguimiento y un diseño inspirado en la diversidad cultural de América del Norte, sede compartida entre tres países.
También se espera que continúe la tendencia hacia balones más ligeros, veloces y con menor resistencia al aire, pero con mayor precisión, elementos clave en el fútbol moderno.
La FIFA y Adidas apuestan a combinar tradición, tecnología e identidad cultural en un objeto que representa mucho más que un instrumento deportivo: es un símbolo del torneo más importante del planeta.

